En el Gartner Symposium/ITxpo 2017, los analistas que exploran el acelerado desarrollo de la innovación tecnológica revelaban que “para 2022, la mayoría de las personas, en economías avanzadas, consumirán más información falsa que información verdadera”.

Pues bien, 2022, ha llegado.

La mitad de los estudiantes de Secundaria no distingue las ‘fake news’ de las noticias reales, según un estudio, el 50% de nuestros estudiantes de Educación Secundaria Obligatoria no es capaz, a día de hoy, de distinguir un titular falso, las conocidas como fake news, frente a otras verdaderas sobre un mismo tema.

Según revela esta investigación de la Universidad Carlos III de Madrid realizada con el apoyo de una Beca Leonardo a Investigadores y Creadores Culturales de la Fundación BBVA, basada en más de 1.600 encuestas a estudiantes de centros públicos de Secundaria y entrevistas a 77 profesores de centros de toda España.

 

«Los estudiantes entre 11 y 16 años utilizan de forma continua los dispositivos móviles, entrando en Internet y accediendo a la información, pero sin tener la madurez suficiente. El acompañamiento no pasa por vigilar o prohibir, sino por darles recursos y herramientas para que de manera autónoma sepan distinguir la información válida y tengan una visión más crítica de lo que escuchan, ven y leen. No se trata solo de acompañar en la familia, desde las escuelas hay que introducir esta competencia de una manera transversal en todas las materias», indica la profesora Herrero.

 

Y por la parte que nos toca, desde los Centros de Formación, también. Es nuestra responsabilidad enseñar, y saber distinguir cuando nos están “engañando” o “no nos están diciendo la verdad” también es enseñar a nuestros jóvenes.

 

Para los adolescentes, la actualidad se sigue en las redes sociales y la referencia mediática son los influencers. “Las redes más populares en esta franja de edad son Instagram, con un 64,4%, y TikTok, con un 10,4%, seguidas de Whatsapp (9%) y YouTube (5%)», dice Herrero, que destaca que hubo encuestados que mencionaron hasta 14 redes sociales distintas y 31 influencers en su menú de consumo mediático habitual.

 

Realmente son datos exorbitados si tenemos en cuenta que no saben reconocer a los presidentes españoles de nuestra historia reciente.

Al enseñar debemos en ENSEÑARLES A PENSAR POR ELLOS MISMOS, con un pensamiento crítico de lo que perciben, no ser embudos en los cuales toda la información es válida y pasa ese filtro a nuestras cabezas.

Para crear este pensamiento crítico hacemos referencia siempre a 5 fases:

Llamada: Reflexionar y plantear colectivamente preguntas poderosas, que despiertan la curiosidad sobre el riesgo de las noticias falsas … “¿Por qué damos por ciertas las noticias falsas? ¿Hasta qué punto penetran en la memoria colectiva? ¿Quién genera los bulos? ¿Para qué? ¿Se gana dinero con ellos?

Entrenamiento: Trabajan en grupo el análisis de las noticias de su entorno.

Análisis-Investigación: Realizar ejercicios ampliados, búsqueda inversa de la información que les llega para poder contrastar. En definitiva, tener varios puntos de vista de la misma “verdad”.

Reflexión y debate colectivo: Desempeñar actividades individuales y colectivas para desmontar bulos y, a su vez, explicar de manera razonada el porque es un bulo. O porque es una noticia cierta.

Evaluación: Recopilar los aprendizajes adquiridos en análisis, contextualización y evaluación crítica de la información recogida. INTERIORIZAR LO APRENDIDO en el proceso.

 

¡Antes de creernos todo lo que leemos, pensemos!
😉