SOBRE NOSOTROS

NUESTRA FILOSOFÍA COMO ACADEMIA
Me gustaría empezar evocando mi infancia.

Cuando era pequeña amaba la escuela, me encantaban los profesores, aunque unos me llegaron más que otros, he de decir. Recuerdo el olor a los libros nuevos nada más estrenarlos, la goma, las tizas de colores de la pizarra, los lapiceros de colores, las pizarras… ¡Ay, qué recuerdos!

Mis padres no pudieron comprarme una pizarra para que pintara en mi casa, y como alternativa, utilizaba los ladrillos del balcón para plasmar mis ideas, al final murieron todas las plantas del polvillo de las tizas 😂.

¡Qué paciencia tuvo mi madre por aquel entonces!

También me encantaba jugar a “los profes”, como yo le llamaba. Utilizaba mis peluches como si fueran mis alumnos, los ponía en la cama y les explicaba la lección que me tenía que aprender. Me aprendía las lecciones a la perfección con esa técnica de estudio.

Muchas veces, cuando llegaba por las tardes a casa (el colegio era jornada partida) me sentaba en la mesa camilla para hacer los deberes junto a mi madre, al calorcito, y le preguntaba las dudas. Aprender con ella era mucho más fácil, y fortaleció mucho nuestra relación.

Recuerdo mis calendarios de exámenes, los que tenía que hacer cada jornada para llevarlo todo al día, incluso cuando llegaba a casa los apuntes los pasaba a limpio. Era otra manera de entrenar mi mente.

 

Cuando decidí abrir la academia, nuestros inicios comenzaron en un local muy pequeñito, y mi objetivo desde el principio fue enseñar con motivación. Conseguir crear en los alumnos ese QUERER aprender, que entiendan que la educación es el mejor legado que les pueden dejar sus padres y sus tutores.

 

Muchos alumnos a día de hoy me preguntaban:

 “…pero Teresa para que me sirve el día de mañana saber ecuaciones…”

¿Cuántas veces habré oído esa pregunta?

Yo les explico que, muchos de los conocimientos que adquieren les valdrán y otros, simplemente son para crear una habilidad, una destreza mental. La capacidad de entender esos problemas les dará un recurso para entender otros temas donde luego desarrollen su carrera profesional.

 

Con la academia, he descubierto que nada ya es como antes. La educación tradicional ha desaparecido.

 

¿Qué nos ha pasado? ¿Hemos digitalizado todo hasta la ley de mínimo esfuerzo? ¿Es todo culpa de las redes? ¿De los valores de responsabilidad? Sinceramente, no tengo una respuesta clara.

 

Hoy en día, cuando imparto clases, no veo libretas, no veo colores, ni agendas escritas, nadie toma notas de nada… Me fijo en ellos, en cada uno de mis alumnos, y no son conscientes de lo importante que es la planificación del tiempo a la hora de preparar de los exámenes. Todo ha cambiado.

Ahora se imparten clases y cursos de motivación, técnicas de estudio, planificación del tiempo, etc., antes todo esto no existía, nos era ajeno. ¿Qué mayor motivación teníamos que la de ser un gran médico, abogado, electricista, profesores…?

¡Ahora todo viene dado, y tienen toda la información al alcance de un sólo dedo, para que la utilicen en pro de su formación!

 

Los veo que no les interesa saber más allá de lo necesario, no saben lo que pasa en el mundo, o por lo menos tener unas nociones básicas. En cambio, en TIK TOK son unas «máquinas», y de esos temas son ellos los que nos pueden enseñar a nosotros.

 

Por eso en Academia Teresa, quiero recuperar esa educación tradicional y utilizar todos los nuevos recursos para enseñarles esa proactividad y qué saquen el mayor rendimiento a toda su educación.

 

¿Por qué no aprovechar esas herramientas que tienen totalmente dominadas para fortalecer su formación?

¡ESE ES NUESTRO OBJETIVO DE ACADEMIA TERESA!